No hay un reemplazo único, y en muchos casos no hace falta ninguno. Family Link resuelve bien tres cosas —límites de tiempo, aprobación de aplicaciones y ubicación del dispositivo— y Google no publica ninguna tarifa por él, así que la pregunta no es cuál lo reemplaza sino qué te está faltando. Si lo que te falta es el contenido de las conversaciones, ninguna herramienta gratuita lo cubre y ahí empiezan las de pago, como Qustodio o Bark. Si querés un entorno cerrado para un chico de pocos años, alcanza con Samsung Kids; si solo querés que use menos el teléfono, Bienestar Digital ya viene con Android.
La búsqueda «alternativas a Family Link» casi siempre nace de una frustración concreta: no muestra los mensajes, tu hijo encontró la forma de saltárselo, o a cierta edad dejó de servir. Esta guía compara lo que hay hoy con la documentación oficial de cada herramienta, y también dice cuándo cambiar de aplicación no arregla nada.
Family Link es el control parental de Google para Android y ChromeOS, y se administra desde tu propio teléfono. En su página oficial Google lista: límites de tiempo de pantalla, límites en aplicaciones concretas, ver dónde está el dispositivo y recibir notificaciones cuando tu hijo llega o se marcha de un lugar, hacerlo sonar, ver cuánta batería le queda, gestionar la cuenta del menor y sus ajustes, y controles parentales en Búsqueda, Chrome, YouTube y Play, con la aprobación de descargas incluida. Sobre el precio conviene ser exacto, porque es el punto donde más se exagera. Google no publica tarifa ni plan de pago para Family Link en ninguna de sus páginas oficiales, y su guía de configuración aclara que la cuenta de Google se crea sin coste económico y que el grupo familiar no requiere suscripción. Como con cualquier aplicación, el precio definitivo está a la vista en la ficha de Google Play antes de instalar. Conviene decirlo antes de seguir: si lo que te preocupa es cuántas horas pasa en el teléfono, qué instala y dónde está, eso ya lo tenés cubierto.
Tiene tres límites, los tres documentados por la propia Google. El contenido. En la lista oficial de funciones no aparece la lectura de mensajes, y los filtros que ofrece se aplican a los servicios de Google: Búsqueda, Chrome, YouTube y Play. El informe de actividad te dice que tu hijo pasó dos horas en WhatsApp, no con quién habló. El alcance de ese filtro. Google lo aclara en sus preguntas frecuentes: hay que tener en cuenta que los filtros no son perfectos, por lo que es posible que tu hijo acceda ocasionalmente a contenido explícito, gráfico o de otro tipo que no querés que vea. La plataforma. Google avisa que si tu hijo inicia sesión desde un dispositivo iOS, un navegador web o un dispositivo que directamente no se pueda supervisar, su actividad solo se supervisará parcialmente: ahí no se aplican los límites de tiempo ni la gestión de qué aplicaciones usa.
Circula mucho la idea de que a los 13 el chico puede quitarse la supervisión por su cuenta. La documentación de Google dice otra cosa: los menores de 18 años necesitan la aprobación de sus padres para detener la supervisión, y los padres de un hijo mayor de 13 pueden detenerla en cualquier momento. A los 13 Google le envía un correo al chico, y a vos, avisándole que puede actualizar su cuenta y que puede hacerlo manteniendo la supervisión. Importa si estabas buscando alternativa justo por eso. Y al revés: la supervisión no caduca sola, así que soltarla es una decisión tuya, conversada, y no un olvido.
Sí, hay chicos que se saltan Family Link, y no es un rumor: Bitdefender documentó nueve técnicas. Entre ellas, usar las herramientas de desarrollador y ADB, esconder aplicaciones en una carpeta segura o un espacio privado del fabricante —Secure Folder de Samsung y equivalentes—, duplicar una app con la función de clonado que traen algunos teléfonos, manipular el reloj del sistema o reiniciar el equipo para reiniciar los temporizadores, y aprovechar las aplicaciones marcadas como «siempre permitidas». El mecanismo de fondo es siempre el mismo y Bitdefender lo señala: buena parte de las restricciones se aplican en el propio dispositivo y no en un servidor, así que cualquier cosa que abra un segundo entorno dentro del teléfono o que altere la hora deja una rendija. El paso a paso no está acá, y no porque sea un secreto. Lo que sí necesitás saber es que el bypass existe, que no hace falta ser un genio informático y que ninguna alternativa es inmune a la misma lógica: todas corren dentro del teléfono que quieren limitar. Lo que achica el margen es mantener el sistema actualizado —varias de esas técnicas dependen de equipos viejos—, no dejar activadas las opciones para desarrolladores y revisar cada tanto que la supervisión siga funcionando. Y que tu hijo sepa que está ahí: una herramienta que se descubre por accidente ya perdió.
Bienestar Digital (incluido en Android). Muestra el uso del dispositivo por día y por aplicación, y permite temporizadores que cierran la app cuando llegan a cero, modo Sin distracciones y modo de descanso. No es supervisión a distancia, es una herramienta para uno mismo: con un adolescente que quiere regularse suele rendir más que una restricción impuesta. Samsung Kids y los modos infantiles del fabricante (vienen con el teléfono). Crean un espacio cerrado donde vos administrás las aplicaciones, los contactos, el contenido multimedia y la música, con un límite de tiempo de juego diario configurable por día de la semana y la posibilidad de revisar el tiempo de uso por día y por aplicación. Para chicos de pocos años suele rendir mejor que Family Link, porque el resto del teléfono queda fuera de la vista; para un adolescente no sirve. Otros fabricantes ofrecen modos equivalentes, con otro nombre y otro alcance. Qustodio (de pago, con una versión gratuita limitada a un único dispositivo). Es lo más parecido a Family Link con más cosas encima: filtros web por categoría, informes y alertas de redes sociales. La letra chica importa: el seguimiento de llamadas y mensajes está solo en el plan Complete, varias alertas avanzadas de mensajes funcionan únicamente en Android, y al momento de esta revisión el plan de entrada figura en 59,95 dólares al año frente a 104,95 del plan completo. Bark (de pago, disponibilidad limitada). Cambia el modelo: según su documentación analiza los mensajes, el correo, YouTube y más de treinta aplicaciones y redes sociales buscando señales de ciberacoso, contenido adulto, depredadores sexuales, ideación suicida o amenazas de violencia, y avisa solo cuando detecta algo. Ellos mismos lo resumen así: no vas a tener acceso a todo lo que hay en el teléfono de tu hijo, solo a las cosas que quizá necesites saber. Es el enfoque que menos expone su intimidad. El obstáculo acá es geográfico: su soporte oficial indica que Bark está disponible en Estados Unidos, Australia y Sudáfrica. CatWatchful, con el mismo rasero y con la reserva evidente de que es la aplicación de este sitio. Es una app de supervisión para Android, de pago, que se instala en el teléfono del menor y muestra el contenido de las conversaciones, la ubicación y capturas periódicas de pantalla. No pone límites de tiempo ni bloquea aplicaciones: no reemplaza a Family Link, contesta otra pregunta. Si lo que necesitás son límites, Family Link lo hace mejor y sin que pagues nada.
Escribí en una línea qué te trajo hasta acá. Si es «pasa demasiadas horas» o «instaló algo que no quiero», Family Link ya lo resuelve. Si es «no sé con quién habla», ninguna opción gratuita lo cubre y ahí empieza a tener sentido pagar. Si es «se lo saltó», cambiar de aplicación no lo arregla. Un dato incómodo para cerrar. Investigadores de la Universidad de Florida Central presentaron en 2018 dos estudios —uno sobre 215 pares de padre o madre y adolescente, otro sobre 736 reseñas escritas por chicos— y encontraron que el uso de apps de control parental se asociaba con más riesgos en línea, no con menos, incluidos contenido explícito no buscado, acoso y solicitudes sexuales. En cambio, la participación de los padres y la supervisión directa se asociaban con menos problemas con los pares y menos victimización en línea, y ninguna de esas dos cosas se correlacionaba con el uso de las apps. Es una asociación, no una causa, y son datos de 2018. Aun así, el punto se sostiene: la herramienta acompaña una conversación, no la sustituye.
Google no publica ningún precio ni plan de pago para Family Link en su página de producto, en sus preguntas frecuentes ni en su guía de configuración, y esa guía aclara que la cuenta de Google se crea sin coste económico y que el grupo familiar no exige suscripción. Como con cualquier aplicación, el precio definitivo aparece en la ficha de Google Play antes de instalar. Lo que sí cuesta dinero son las alternativas que agregan lo que Family Link no hace.
No entre las herramientas oficiales. Las gratuitas cubren tiempo de uso, aplicaciones y ubicación, no el contenido de las conversaciones; las que muestran contenido son de pago. Si alguna promete hacerlo sin cobrar, vale preguntarse de qué vive.
No por su cuenta. La documentación de Google dice que los menores de 18 años necesitan la aprobación de sus padres para detener la supervisión, y que los padres de un hijo mayor de 13 pueden detenerla en cualquier momento.
Cambia el panorama. Google avisa que si tu hijo inicia sesión desde un dispositivo iOS, un navegador web o un dispositivo que no se pueda supervisar, su actividad solo se supervisa parcialmente: ahí no se aplican los límites de tiempo ni la gestión de qué aplicaciones usa. El punto de partida en ese caso son los controles del propio iPhone.
Sirve para el uso cotidiano, que es casi todo: los límites se cumplen, las descargas pasan por vos y la ubicación está. Lo que no hace es resistir a un adolescente decidido a esquivarla, y eso no mejora cambiando de aplicación.
Esta guía es información general sobre herramientas de control parental, no asesoría médica ni psicológica, y no fue revisada por un profesional de la salud o de la crianza. Las funciones, los planes y los precios de las aplicaciones mencionadas cambian con frecuencia y varían según el país y el modelo de teléfono: los datos de precios corresponden a la fecha de revisión y conviene verificarlos en la página oficial de cada fabricante antes de pagar. CatWatchful es el producto de este sitio y no tiene relación comercial con las demás herramientas comparadas.
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